17 feb 2019

Reseña: Luisa 1912, Daniela Viviani

Uno de los principales aspectos que ha tenido el debate feminista del último tiempo, es el surgimiento de una respuesta femenina en diversos aspectos, ya sea desde el arte hasta la literatura. Es así como en las estanterías podemos encontrar biografías de mujeres que buscan servir de modelos para esta nueva generación, como aquellas que a través de la ficción están creando personajes que les parezcan inspiradores. 

En esta sintonía llega Luisa 1912: una feminista del Chile Centenario” que narra la vida de Luisa Clementina, joven que al cumplir 23 años es considerada una solterona para la sociedad de la época. A pesar de contar con los privilegios económicos de su familia, está cansada de tener que vivir rodeada de apariencias y no poder ir a la Universidad. 




En esta novela nos encontramos con aspectos clásicos de las primeras historias que comenzamos a conocer sobre mujeres que buscaban revelarse en un mundo masculino (principalmente aquellas de fines de los 90s): el disfraz de hombre. Luisa gracias a vestirse como obrero, logra conocer otras realidades y poder disfrutar ciertas libertades que su hermoso palacete no le permite. De aquí se desprende el principal tema del libro, la búsqueda de la libertad personal y del amor propio, esto último me pareció muy lindo de ser abordado pues no se puede estar bien con el resto, si no se está bien con una. A mi juicio este es el principal acierto de la historia.

Otro aspecto positivo y que destaca en Luisa 1912 el interés de la autora por escribir una novela como si fuera propia de la época, se nota una gran documentación principalmente de revistas. Asimismo, hay un interés descriptivo de los lugares y la sociedad de la Belle Époque, lo que se agradece. No obstante, aquí surgen mis principales problemas con la misma, ciertos pasajes me parecieron un tantos forzados para la lectura, siento que cae en la descripción por la descripción. Lo último se aprecia en que tampoco hay una traducción de palabras afrancesadas de la época como la “toilette”.  Me parece que son importantes de incluir, principalmente si son obras que buscan llegar a un publico masivo.

En relación con lo anterior es que algunas escenas son contrarias para la narrativa que se busca construir (propia de 1910),  por ejemplo, Luisa va a la cocina a hacer quehaceres del hogar (incluido cortar un cerdo) y su padre no le dice nada. Para la época, eso es por lo menos impensado, debido a que como les comenté en mi paseo al Palacio Cousiño, ni siquiera se acostumbraba a hablar con los empleados. Entonces, me generó mucho ruido que el libro fuera un intento de escritura tan de la época pero que contara con estas escenas descontextualizadas.

De aquí viene otro de los puntos que quiero abordar y esto no tiene nada que ver con el libro en sí, si no que más bien como yo me acerco a este tipo de historias. A esta altura de mi vida me resulta hasta un poco molesto el planteamiento de los personajes femeninos “diferentes al resto de las mujeres” pues siento que tienen mucho de prejuicios presentistas. Se tiende a juzgar a otros personajes como la madre y hermana de Luisa, pero debemos entender que fueron educadas de esa forma, que sus historias representa a cierto porcentaje de la población de élite pero que no se les puede tener de antagónicas. No hay que glorificar a las “chicas distintas a las otras mujeres” porque mucha veces es una visión que carga con concepciones poco históricas o que también reproducen estereotipos de género que cargamos inconscientemente. 

Con lo anterior ya expresado, me parece importante que le den una oportunidad a este libro pues cuenta con un crecimiento personal bien narrado y una ambientación muy poco abordada en la literatura nacional. 

¿Ustedes prefieren novelas históricas escritas como el pasado o de forma contemporánea?


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